AL VERTE BAJAR CON UNA FLOR

Fue una sensación que no posee descripción.

Era como que el mundo, compuesto por los que estaban alrededor mío desaparecieron y solo veía tu féretro bajar.
Unas flores sobre tu ataúd, trataban de decir de mí, lo que quizás muchas veces no te dije en vida y era... que te amaba mucho, o mejor dicho muchísimo, pero ya tú, no lo sabías. Y esas flores pronto se secarían pero mi amor por ti, nunca dejaría de existir, mientras me dure el hálito de vida.
La misma sensación de verte bajar, fue la misma sensación de verte ir. Es por ello que atiné a ponerme a tratar de entender ¿qué pasó conmigo en mi interior cuando estuve al lado de tu tumba?
Fue allí que leyendo la Palabra de Dios en forma posterior, encontré este pasaje que leí en Eclesiastés 7:1-5 y que dice: “Y mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento”. “Mejor es ir a la casa del difunto, que a la casa del banquete (o fiesta) porque aquello (luto) es el fin de todos los hombres y el que vive lo pondrá en su corazón”. “Mejor es el pesar (dolor) que la risa, porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón”. “El corazón de los sabios está en la casa del luto, más el corazón de los necios en la casa donde hay alegría”.
Al leer semejantes palabras escritas por el SABIO SALOMÓN, me parecía primeramente un largo y nutrido día de melancolía que pasó ese hombre.
Pero al detenerme y revisar palabra por palabra de lo que Dios dijo en su Revelación a este hombre, éstas me ayudaron en el dolor de mi duelo y en la importancia de la vida. En otras palabras, “cuando nada me bastaba” apareció la luz de Dios por su Palabra.
1) “Mejor es el día de la muerte, que el día del nacimiento”.
Esto me resultó molesto y polémico al principio. Molesto en parte porque pareciera ser que se promociona la muerte y se la exalta, pero también polémico porque según Cristo “hemos tenido victoria sobre ella en la cruz”, “y el aguijón del sepulcro pereció”.
Por lo tanto el significado básico o abstracto del texto podría decirse, que no contiene carácter teológico pero sí didáctico prioritariamente.
Veamos entonces:
El carácter didáctico o de enseñanza vivencial que tiene este texto se da en el hecho que invita al lector a preguntarse y no tanto a entenderse.
Siempre ante el dolor o la pérdida, del individuo se torna más vulnerable y receptivo y está dispuesto a alcanzar niveles de conocimientos no alcanzados a través de la alegría o la algarabía. Es sabido que el dolor es terapéutico, es decir, sanador.
La pregunta que aparece es ¿Sanado de qué?
No solo de situaciones físicas sino las emocionales o vivenciales que produce la muerte o separación de un ser querido al que ya no tenemos más.
La ausencia ayuda a reparar equivocaciones cometidas y hacer cambios definitivos en muchos casos.
Al experimentar el ir a la “casa del luto” el ser vivo, llamado ser humano se replantea cosas, se cuestiona, se mide, se observa, se sentencia o se censura también-
De allí, que semejante expresión al decir: “Mejor es morir que nacer”, que toma significado semejante trazo, porque los vivos aprenden del dolor.
2) Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete (fiesta), porque aquello (luto), es el fin de todos los hombres y el que vive lo pondrá en su corazón (sacará una enseñanza).
Es muy interesante esta parte que destaca Salomón sobre la realidad del duelo, algo que pocas veces se le da trascendencia y por supuesto que lo tiene.
Es el carácter pedagógico que tiene el dolor producido en el luto sobre la vida de los que subsisten a él.
Según el escritor sagrado aquí existen individuos que desconocen algo antes del luto, o de la muerte pero luego de ella, trae una enseñanza a su corazón, es decir aprenden algo. La gran pregunta, que podemos hacernos es: ¿Qué aprendieron? Y es allí, donde podemos, elaborar diferentes tipos de hipótesis de la enseñanza que aprendemos los que vivimos cuando vamos a un duelo o servicio fúnebre.
1- Aprendo que soy frágil y no eterno.
2- Aprendo que debo disfrutar a la gente.
3- Aprendo que a la tumba no se lleva nada imperecedero, todo perece, de allí la necedad de trabajar y trabajar olvidando las relaciones con los seres que decimos querer.
4- Bajo solo a ese sitio y estaré solo ante el JUEZ.
5- Debo darle trascendencia a las cosas que realmente valen en esta vida, y ello es los afectos, las amistades, la familia, los seres queridos, y evitar lo agrío de mi carácter, porque ese es el fin del hombre, amar al prójimo y estar listo para encontrarse con su CREADOR.

Con aprecio, pastor NESTOR BARGAS

La Senda

José Antonio Czyz

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