TOMA MI MANO

Toma mi mano y camina conmigo el sendero de la vida...

de esa vida que nos merecemos y que juntos, habremos de lograr.
Toma mi mano y cantemos juntos como lo hacen esos locos lindos que aprendieron a vivir y no les importa la opinión de otros.
Toma mi mano y brinquemos al compás del viento y las estaciones, porque sabemos ser agradecidos con lo que la hermosa naturaleza quiera regalarnos.
Toma mi mano y siente cómo anhelo tu presencia en mi existencia, porque nada importa si estás lejos cuando tu cuerpo roza el mío.
Toma mi mano y observa cuánto espero que me mires y me tengas en cuenta cuando decides sólo a favor tuyo y esas decisiones me dejan de lado y me lastiman.
Toma mi mano y aprecia cuánto significas para mí, cuánto estoy dispuesto a dar y detecta el sacrificio que por amor, puedo hacer porque te siento hermano mío.
Toma mi mano y cortemos juntos las cadenas que nos esclavizan y nos separan cuando ya hay demasiadas guerras y vidas dilapidadas por culpa del desamor y la intolerancia.
Toma mi mano y busquemos junto las soluciones a esos conflictos que nos distancian y nos vuelven enemigos, cuando en realidad, nos necesitamos más unidos que nunca y más sagaces para someter los sinsabores de la vida.
Toma con fuerza mi mano y cuando la tormenta se vuelva despiadada me aseguraré de no soltarte y si es necesario, también con mis alas te envolveré el alma para que no caigas.
Toma mi mano y hagamos de este mundo un lugar mejor. Con las manos unidas podemos ayudar a Dios a cuidar su creación y a nuestros hermanos a vivir una vida más digna.
Si todos nos tomamos de la mano, podemos darnos apoyo unos a otros, comportarnos como hermanos, rezar juntos, alumbrar el mundo.
Por Lucía Estela Sigrist

La Senda

José Antonio Czyz

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