SILENCIO

“El camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio”

¿Pocas palabras o muchas? ¿Cuál es la cantidad justa de palabras a emplear durante una conversación cualquiera?
Ya estamos al corriente de que una caja cuyo contenido es un objeto pequeño, al ser agitada resuena fuertemente. El sonido característico emitido al sacudirla nos indica su escaso contenido…
Así sonamos nosotros cuando hablamos demasiado…Cuando hablamos por hablar, sin llegar a ningún lado.
Muchos están convencidos de que apabullando a los demás con palabras y más palabras, resultan más simpáticos.
Por otra parte, están quienes prefieren el silencio, ya desmedido, y…”No se sabe lo que piensan”.
Quizás sólo se trata de alguien prudente, que piensa demasiado antes de hablar.
Obviamente no es una cuestión pura de cantidad de palabras.
Se trata de hablar cuando se debe y de callar oportunamente.
Hablar para corregir al otro en su error…
Para denunciar una injusticia…
Para disculparnos cuando hemos herido a alguien…
Para expresar amor a nuestros seres queridos…
Para alentar al desanimado…
Para orientar al confundido…
Para pedir asistencia cuando la necesitamos…
Con las mismas intenciones, se debe aprender a callar.
Callar, cuando lo que vamos a decir puede generar susceptibilidades…
Cuando el otro tiene la razón aunque no nos guste…
Ante la debilidad de carácter o el defecto físico del otro…
Cuando no estamos seguros de lo que pretendemos afirmar…
Cuando nos sentimos enceguecidos por el enojo hasta que nos tranquilicemos…
Cuando lo que estamos a punto de expresar es para halagarnos vanidosamente…
Hablar o callar...Esa es la cuestión, una asignatura pendiente para muchos de nosotros, pero que merece ser considerada con la debida prudencia que exige la necesidad de relacionarnos adecuadamente con los demás.

Lucía Sigrist

La Senda

José Antonio Czyz

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